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¿Cómo se vive la "depresión post quirúrgica"?

  • Foto del escritor: Psicóloga Karina Moreno
    Psicóloga Karina Moreno
  • 19 jun 2025
  • 3 Min. de lectura

La depresión post quirúrgica o post operatoria es más común de lo que piensas.

Y hoy te explico de qué se trata.


Si alguna vez has pasado por un quirófano entenderás el miedo que surge previo a tu cirugía y todas las emociones con las que te enfrentas previo al procedimiento. Tienes que lidiar con el estrés y la ansiedad que te provoca la incertidumbre de lo que estás por vivir, más todos los preparativos previos al acontecimiento.


Pero ¿qué sucede después, una vez que te dan de alta y regresas a casa? Pues viene la recuperación.

Un proceso en el cual es posible que experimentes no solo el malestar físico de la cirugía, sino también malestar emocional y mental.


Esto sucede porque nos encontramos en un momento de total vulnerabilidad, en el cual tenemos la sensación de haber puesto nuestra vida y nuestro cuerpo en manos ajenas.


Finalmente una cirugía siempre resulta un proceso invasivo y de cierto modo agresivo para nuestro cuerpo.


Así mismo, el proceso de recuperación, dependiendo de la gravedad de la cirugía, puede implicar con frecuencia no tener autonomía para poder movernos y realizar nuestras actividades con normalidad.


El sentir dolor, depender de tratamientos, dieta especial, reposo y apoyo por parte de terceras personas para movernos o realizar actividades que normalmente haríamos sin dificultad, de pronto nos puede hacer sentir frágiles, vulnerables e indefensos, y puede surgir un sentimiento de incapacidad. Así como también, revivir experiencias traumáticas que suman a nuestro malestar.


Aunado al hecho de que dependemos del tiempo y voluntad de otras personas para poder atender la mayoría de nuestras necesidades básicas.


Lo anterior nos puede llevar a tener pensamientos pesimistas y poco esperanzadores que pueden desencadenar en depresión.


Los síntomas que se presentan con mayor frecuencia son:


  • Prolongación del tiempo de recuperación más de lo normal, debido a más cansancio y dolores a nivel físico.

  • Estado emocional caracterizado por la apatía y la irritabilidad la mayor parte del tiempo.

  • Sentimiento de desesperanza.

  • Desinterés por todo lo que te rodea, incluido actividades que te gustaban.

  • Necesidad de dormir constantemente.

  • Pérdida del apetito, debido en primer lugar a la intolerancia a ciertos alimentos o la distensión que nos pueden provocar. Y en segundo término a nuestro estado emocional.

  • Incomprensión y soledad. Tu entorno no comprende por lo que estás pasando ni cómo te sientes.

  • Aislamiento social. No tener ánimos de ver o conversar con nadie.

  • Temor a ser juzgados por sentirnos de este modo

  • Querer evitar comentarios poco empáticos de quienes nos rodean

  • Frustración ante la incapacidad para recuperar tu vida normal, etc.


Si te encuentras pasando por algo así, te comparto algunas maneras de afrontar este proceso:


1- Nunca olvides que esta situación es pasajera. Y que la cirugía fue necesaria para que tu salud pudiera mejorar. Con el paso del tiempo te irás recuperando y  podrás volver a tu rutina.


2- Dale tiempo a tu cuerpo de recuperarse. No seas exigente contigo mismo y ve paso a paso. Tu propio cuerpo irá marcando el ritmo de su recuperación. Pero tienes que aprender a escucharlo. No te presiones para volver a tu vida rápido.


3- No te compares con otras personas. Aunque hayan pasado por un procedimiento similar, cada cuerpo es diferente, la recuperación será distinta e implicará tiempos variables en cada persona.


4- No te sientas culpable por recibir ayuda de los demás. Es solo por un periodo de tiempo y después podrás recuperar tu independencia. Permite que te ayuden.


5- Evita anticiparte a situaciones negativas que pudieran suceder en el futuro. No tienes la certeza de que vaya a ocurrir realmente.


6- Evita buscar información sobre síntomas en internet. Solo harán que pienses lo peor y comiences a somatizar. Esto provocará que tus molestias empeoren.


7- Mantén la calma, a menos de que sea una situación en la que realmente estés en riesgo evidente.

Ante cualquier duda, lo más indicado es buscar a tu médico o algún profesional de la salud que pueda orientarte.


8- En medida de lo posible trata de distraerte con videos, música o lecturas que te generen bienestar. No consumas contenido bélico, trágico o triste que pueda empeorar tu estado de ánimo.


9-Trata de moverte sin lastimarte o agotarte y haz lo posible por no permanecer en el mismo espacio todo el tiempo.

Esto ayudará a tu cerebro y a tu cuerpo a descansar y no ciclarse.


10- Recuerda siempre que esto pasará y lograrás recuperarte. Ahora ya sabes lo que representa estar en convalecencia y eso te ayudará a tener más empatía con los demás y también a esforzarte por cuidar y mantener tu salud de ahora en adelante.


11- Si sientes que ha pasado el tiempo y tu estado físico, mental y emocional siguen empeorando, consulta con tus médicos y busca ayuda psicológica.


Si requieres atención psicológica no dudes en contactarme y con gusto te ayudaré.

 
 
 

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