top of page

El dilema de la masculinidad y la salud mental.

  • Foto del escritor: Psicóloga Karina Moreno
    Psicóloga Karina Moreno
  • 19 nov 2025
  • 3 min de lectura

Hoy, 19 de noviembre, se conmemora el día internacional del hombre. Una fecha destinada a reconocer el aporte positivo de los hombres en la sociedad, promover modelos saludables de masculinidad y reflexionar sobre su bienestar físico, emocional y social. 


Lamentablemente el paradigma masculino tradicional les enseña a los hombres a ocultar e ignorar sus sentimientos, padecimientos, dolores y a sufrir en silencio.


Las expectativas culturales dictan que el hombre debe ser fuerte, independiente y no hablar de sus emociones. Esto para no mostrarse vulnerable.


Además de ello, deben hacer todo por sí mismos, sin ayuda, y rechazar todo lo femenino, esto incluye la expresión de las emociones.


Esto trae como consecuencias rechazo a las propias emociones y sentimientos, y negativa para buscar ayuda de cualquier tipo. Aún si se trata de un problema de salud física.


Desde pequeños, tristemente los hombres son enseñados a reprimir sus emociones, lo que los lleva a tener dificultades para hablar de sus problemas emocionales y mentales o buscar ayuda profesional.


Incluso puede resultarles difícil identificar lo que están sintiendo, como el explicar verbalmente qué emoción están experimentando en determinado momento.


El reprimir sus emociones suele desencadenar en conductas dañinas como el uso y abuso de sustancias, alcohol y drogas, por ejemplo, o como conductas de riesgo, que pueden ser manejar a altas velocidades o hacer trabajos peligrosos sin equipo de protección, poniendo en riesgo su integridad física. Así como también las conductas agresivas y violentas donde creen estar demostrando valía y poder ante los demás.


Lo anterior como una manera de gestionar sus emociones, que además, es aceptado y normalizado socialmente.


El conflicto radica en que los hombres que luchan con problemas emocionales, a menudo se sienten aislados y desconectados de quienes los rodean, lo que puede llevar a un ciclo de soledad y desesperación que se viven en silencio y bajo una máscara.


Las tasas de suicidios consumados en hombres son significativamente más altas que en mujeres, y esto puede ser atribuible, en parte, al estigma que rodea el buscar ayuda por miedo a ser juzgados, y pensar en una solución tan drástica como terminar con su vida antes de tener que exponerse a conversar sobre sus problemas y conseguir el apoyo necesario.


La presión por apegarse a los ideales de masculinidad puede llevar a la depresión, a la ansiedad y a otros trastornos no tratados como lo puede ser el síndrome de estrés postraumático, al exponerse a situaciones altamente estresantes y/o de riesgo, con tal de demostrar “hombría”.


Muchos hombres pueden incluso no estar conscientes de los signos y síntomas de problemas de salud mental y negar  la importancia de buscar ayuda profesional. Considerando ese recurso como “cosa de mujeres y gente débil”.


Es necesario comenzar  a generar consciencia y apertura para hablar y tratar la salud mental en los hombres, ya que esto podría contribuir a disminuir la estadística de suicidios, el uso y abuso de sustancias, las conductas violentas, desafiar los estigmas y estereotipos de género y promover una sociedad con mayor bienestar emocional y mental para todos los géneros.


Pedir ayuda cuando no logramos gestionar nuestras emociones y conflictos no nos hace débiles. Nos hace personas conscientes, nos da herramientas y potencia nuestras capacidades. Y con ello también contribuimos a crear espacios más seguros para todos.

 

Y tú, ¿te animas a ir a terapia?

 

 
 
 

Comentarios


Post: Blog2_Post

©2025 por Desarrollo Humano - Servicios en Psicología.

bottom of page